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martes, 14 de mayo de 2019

Un elefante purpura


Un elefante purpura

Una mañana de primavera desperté como de costumbre a las 5:45 a.m., me había despertado el sonido del despertador, como odiaba aquel sonido últimamente, me indicaba que debía dejar la cama para ir al trabajo. Me levanté, me dirigí al baño y tomé un frío y largo baño, eso me ayudaba a sentirme despierta, me vestí rápidamente para bajar a la cocina a preparar café y el desayuno, estaba tan hambrienta y cansada, no había dormido bien la noche anterior, me sentía tan abrumada, triste y vacía.

Yo, Elsa Blanco, una mujer 28 de años, de cabello rubio y ojos azules, ahora un poco lenta para moverme, eso claro por mi reciente labor de parto, y con unas cuantas libras de más, algo demacrada y débil, nada que ver con lo que solía ser, una mujer joven y hermosa, una excelente profesional, llena de sueños, alegría y esperanzas. Vivía junto a mi esposo, un hombre de gran tamaño, cabello oscuro y ojos marrones, fornido y ágil al moverse, un excelente doctor, esposo y ser humano, de los mejores que hay, con un prominente futuro. Solíamos ser iguales, pero yo había abandonado mis sueños, sin siquiera saber el porqué, así que mientras el crecía, yo seguía siendo un desastre, pero tenía que levantarme de la cama un día más, no tenía otra opción. Ya había pasado antes por momentos grises, pero ninguno como este, desde hace algunos meses no me sentía del todo bien, no tenía ánimos ni fuerzas para hacer nada, solo quería quedarme en la cama para siempre.

Mi casa, no es muy grande, apenas tiene el espacio suficiente para nosotros dos y el nuevo miembro de la familia. Dos habitaciones, una cocina, una sala, un baño y un pequeño jardín la componen. Esta toda pintada de gris y blanco, con cortinas de color azul celeste, cuadros de paisajes alegres adornan las paredes, junto con algunas fotos de la familia, y otras cosas alegóricas al mar, me encantaba el mar, su calma y sus colores, pero hasta eso se había ido.

Mi rutina diaria, era como una película repetida, no había nada distinto en mis mañanas, así que ya sabía todo lo que haría y cómo lo haría, salvo aquel día, el día que lo cambio todo.
Algo inesperado sucedió aquella mañana de primavera común y corriente, pues para mi sorpresa, había encontrado un pequeño y tierno elefante en mi cocina. Un pequeño elefante de color morado, con algunos mechones rosa en su frente, patitas cortas y delicadas, ojos profundos y marrones, de mirada tierna e inocente, algo así como un bebe elefante, si, lo era, definitivamente era un bebe elefante. Busqué con la mirada a mi alrededor, me preguntaba si estaba volviéndome loca, era tan extraño e inusual el encontrar un bebé elefante en un lugar como este, en mi cocina, y más raro el que fuera un elefante morado y con mechones rosa. No había en el mundo elefantes como este.

- ¿Cómo has llegado hasta aquí? - Le pregunté de manera inocente.
Y para más sorpresa respondió:

- Me he escapado del circo -

No lo podía creer, un elefante purpura en mi cocina y para colmo podía hablar. En serio me estaba volviendo loca. Me acerqué lentamente un poco asustada y lo toqué, luego acaricié sus largar orejas, necesitaba saber que era real.

- ¡No hagas eso! - Dijo un poco enojado. - He venido de lejos corriendo hasta aquí, estoy sediento y hambriento, y necesito esconderme de mis captores, soy muy pequeño e indefenso, y necesito tú protección.

- Yo voy a protegerte – Le dije - Serás como mi hijo. -

Durante unos días cuidé de él, lo alimenté, lo bañé y me ocupé de todas sus necesidades, éramos tan felices juntos, ese vacío que sentía se estaba esfumado por completo, el elefante purpura casi llenaba todo hueco en mi interior.
Pero, la felicidad de tener al pequeño elefante conmigo no duraría para siempre, eso lo tenía claro, en algún momento vendrían por él, no me pertenecía, ni pertenecía a este lugar.
Y así fue, de alguna manera, sus captores, apoyados por el dueño del circo llegaron hasta mi casa buscándolo, querían apartarlo de mí.

Eran unos tipos muy serios, estaban vestidos de blanco de pies a cabeza, llevaban una especie de uniforme, tan solo uno de ellos, el que se identificaba como el dueño del circo vestía una ropa diferente, él era distinto, hasta parecía apegado al pequeño elefante, como si sufriera su ausencia y le tuviera cariño, los demás sólo querían apartarme de él, hacerme daño.

Aquel hombre de rostro dulce, el que vestía diferente a los demás, se acercó a mí, y me pidió amablemente que le entregara al pequeño elefante, pero yo lo quería conmigo, me había encariñado con él y él conmigo.

Los hombres vestidos de blanco, querían apartarme de él a la fuerza, tenían armas extrañas, con las que me amenazaban, yo solo quería salir corriendo de mi casa con él, gritaba eufórica por ayuda, todos me miraban de manera extraña, como si estuviera haciendo algo malo, yo no podía entenderlo.

- ¡Tiene que entregar el elefante a su dueño señora! - Dijo uno de los hombres vestidos de blanco.

- ¡No quiero! - Le dije - Es mío, llevo días cuidando de él, lo he amado desde que lo encontré. -

- ¡Lo siento! Pero por su bien y el del pequeño, tiene que venir con nosotros. - Dijo.

Yo lo aferraba a mi pecho, le había tomado cariño, quería quedarme con él para siempre, quería cuidarlo toda mi vida, sentía que querían quitarme un pedazo de mí. No podía dejarlo ir.

El hombre que vestía diferente expresaba tristeza en su rostro, se veía afligido, parecía querer mucho al pequeño elefante. Por un momento sentí su tristeza y quise ceder a su petición, pero al mirar a los ojos del pequeño, y ver cómo me sonreía, algo dentro de mí, rechazaba la idea de dejarlo ir, de dejarlo en sus manos.

El hombre tendió su mano derecha hacia mí, e intento acercarse despacio, mientras me pedía que permaneciera tranquila y entregara al pequeño. Por un instante confié en su cálida voz y en sus tristes ojos y me incliné hacia él. De repente sin darme cuenta tenía a todos esos hombres encima mío, forzándome a entregar al pequeño, y usando sus extrañas armas contra mí, me lo arrebataron.
Gritaba de dolor y desesperación, intentaba quitármelos de encima, pero eran más fuertes que yo. De repente, uno de ellos tomó su arma y la clavó en mí, así fue como empecé a sentir que perdía las fuerzas, ya no podía luchar, ni gritar por ayuda, todo empezó a dar vueltas en mi cabeza, mis ojos empezaron a cerrarse y me desvanecí.
Luego desperté aturdida, amarrada a una camilla, llevando tan solo una bata blanca puesta, uno de los hombres vestidos de blanco, al cual me había enfrentado anteriormente, el dueño del circo y una mujer me miraban fijamente, como si me conocieran. El dueño del pequeño lloraba y estaba triste.

- ¿Dónde estoy? - pregunté.

- ¿No lo recuerdas? - Me respondió el hombre triste.

- ¿Me podrías decir en qué año estamos? ¿Dónde estás y cómo te llamas? - Dijo la mujer que los acompañaba.

Dudé por unos segundos, miré al rededor, buscando reconocer el lugar, estaba en una habitación pequeña, toda blanca y sin ventanas, no había nada más que la cama donde reposaba acostada y una silla.

-Tomate tu tiempo - Dijo la mujer.

Respiré profundo y recordé mi nombre.

- Mi nombre es Elsa - Le dije.

No podía recordar más nada, así que no pude responder las otras dos preguntas.

- Estás en un hospital psiquiátrico - Dijo. - Estás aquí por tu bien, has estado viendo cosas, diciendo que estabas en casa y no parabas de decir que habías encontrado un elefante en la cocina. Elefante que creemos se trata de tu bebé, al que hemos tenido que entregar a su padre para protegerlo.
No podía creer lo que me estaban diciendo, me encontraba en un psiquiátrico, el elefante que había tenido conmigo por varios días, según ellos no existía, y era fruto de mi imaginación, lo que quiere decir que estaba loca, o enferma, quizás ambas.

Fin

(Todos los derechos reservados)
Cuentos cortos, con temática psicológica y aprendizaje. Código de registro: 1905090854849

sábado, 11 de mayo de 2019

Soledad

Muchas personas le temen a la soledad, pero yo no, pues siempre he estado sólo, incluso cuando he estado rodeado de gente, y eso me ha permitido discernir entre una compañía genuina y una que sólo está ahí físicamente más no emocionalmente, pues hay quienes están contigo, pero su mente, sus ideas, pensamientos, y sentimientos están en otro lado, y eso no es estar por completo.

No es lo mismo que alguien esté contigo solo en el plano físico, estando por estar, quedándose por compromiso, por no estar sólo o por llenar un vacío, o incluso por tener una necesidad, o miedo a reconocerse, a verse de frente y enfrentarse a sí mismo, a que alguien esté ahí porque lo siente, porque lo quiere, porque se siente completo y no porque necesite la compañía de alguien para sentirte lleno, ni porque se siente comprometido a permanecer, más si porque hay un vínculo que los une, una fuerza emocional que te atrae hacia los demás.

No es lo mismo estar sólo que estar en soledad, estar solo es cuando no hay nadie físicamente a tu lado pero estás tú contigo mismo, estar en soledad es cuando no te tienes ni a ti mismo, cuando al quedarte solo no hay nadie ahí, ni siquiera tú. Y yo siempre he tenido mi compañía, incluso cuando no me sentía del todo yo mismo, o cuando me sentía lo suficientemente pequeño como para existir, eso me ha permitido entenderme, conocerme, abrazarme, tenerme y amarme.

Estar sólo, sin el ruido externo, sin las voces de los demás, sin la presión del ser o estar, te ayuda a escucharte, a tenerte, a conocerte, a sentirte, y conectar con tu esencia más profunda, esa que no cambia y se mantiene intacta a pesar de todo, a pesar del tiempo.

Aprende a diferenciar la compañía física y la compañía emocional, la que es ambas a la vez, o la que es una o la otra. Hay quienes están muy lejos pero se sienten más cerca que alguien que está a tu lado y viceversa.

Aprende a estar contigo, para estar con alguien debes estar tú, para darte debes tenerte, para conectar con otros debes conectar con tu esencia, contigo. Para amar debes amarte primero, para conocer a otros debes conocerte primero a ti mismo, para buscar en los demás primero debes buscar en ti, pues todo empieza en ti, contigo.

Que de ahora en adelante estés solo pero no en soledad, y que sea por elección no por imposición.

Bendiciones,

Ovent.

domingo, 14 de abril de 2019

Soy

Me encanta cuando la gente cree que sabe lo que yo siento o pienso, o lo que necesito, o lo que ocurre en mi interior... O mejor aun cuando creen saber quien soy.

Si tratas de descifrarme te jodiste, no soy ni simple ni complicado, solo soy yo. No necesito aprobación para ser, estar, sentir o pensar.

¿Qué les hace creer que saben lo que yo necesito más que yo mismo?

🤷🏻‍♂🤔

Si decides quedarte encontraras paz la mayor parte del tiempo, pero también tormentas, no soy un solo estado todo el tiempo, sé reír, llorar, gritar, enfadarme y alegrarme. La mayor parte del tiempo soy amor, aunque no sé odiar ni guardar rencores, si me puedo enojar contigo por cinco minutos, jamás para toda la vida.

Hablo o callo, lloro o río, salgo o me quedo, voy y vengo, estoy o no estoy, pero siempre cuando quiero, no sigo las pautas de los demás, tengo las mías propias, siempre, hasta cuando estaba en el suelo o me sentía pequeño ante los demás, he sido yo mismo, y así será hasta que me muera. De corazón y alma rebelde, ni ángel ni demonio, solo yo.

No te compliques queriendo armar el rompe cabezas que crees o entiendes que soy, sólo viveme mientras puedas, nadie es eterno, yo tampoco.

La puerta esta abierta, puedes entrar y ver que hay dentro, si no te gusta lo que ves, tienes libertad de marcharte, pero por favor no cierres la puerta al salir.

Bendiciones!

Ovent.

lunes, 8 de abril de 2019

El perdón

El perdón no es olvidar, sino recordar sin rabia, rencor ni dolor. Esto porque lo sucedido no se puede borrar, la memoria permanece ahí, en el recuerdo, pero si le llega el recuerdo y le brotan sentimientos de rabia, dolor y rencor entonces no perdonó, y ese duelo no está concluido.

A usted le cuesta perdonar pero sin embargo le gusta que cuando usted hace algo le perdonen.

La gente suele cometer el error de quedarse anclados en el pasado, y descuidan el presente y por lo tanto no tienen un futuro positivo por estar siempre mirando hacia atrás, tocando la herida una y otra vez, mirando la puerta que se cerró.

Las cosas suceden para aprender de ellas y crecer no para vivir tocando la herida, regocijándose en el dolor. El rencor es como un cáncer que aniquila todo desde adentro.

Bendiciones,

Ovent.

martes, 2 de abril de 2019

Que todo lo que toques hoy no se rompa.

Que todo lo que toques no se rompa, que todo lo que toques hoy y a partir de ahora, se convierta en oro.

Trata de que tu paso por la vida tenga significado, que deje huellas y no cicatrices, que cada persona que encuentres en tu camino se lleve un buen sabor de ti, y no amargura, que conviertas la oscuridad en luz, y el odio en amor.

Trata que que tu paso por la vida sea de edificación, no para destruir. No seas de los que apagan la luz de los demás por temor a que no brille la suya, sino más bien trata de que la de los demás brille tanto como la tuya.

Se bendición para ti mismo y para los demás.

Bendiciones!

Ovent.

lunes, 18 de marzo de 2019

No permitas que nadie te trate como si no fueras magia

Como dice el título de este post, no permitas un trato que no mereces, por el cual no has trabajado, si has dado amor no toleres recibir algo menos que eso.

Aprende a poner límites sanos, a decir que no cuando es necesario, y sí, cuando realmente deseas decirlo. No te anules por los demás, no pierdas tu esencia por encajar en la vida de alguien, eres más que magia, y quien no lo nota, no te merece. Decir un Si cuando realmente deseas decir No, te va anulando poco a poco.

Los limites sanos son tuyos, internos o externos, visibles o no, los demás lo aceptan, o los negocian, o simplemente se van si no pueden tolerarlos, de todos modos no están obligados a quedarse.

Así que aprende a no permitir que te traten como algo menos que magia.

lunes, 11 de marzo de 2019

Lo importante es el trayecto no la meta.

A veces un destino tiene varias paradas, en cada una dejas y tomas algo, también es muy probable que aprendas algo que necesitas para poder continuar el viaje, y que este sea fructífero,  todo depende de tu nivel de conciencia, y de que tan atento estés al trayecto, que tan enfocado estés al viaje y no en la meta.

El detenerse de vez en cuando durante el viaje, sin importar el tiempo que dure esta parada, no quiere decir que el viaje haya terminado, o que te hayas rendido, tampoco que hayas fracasado, pues las paradas ayudan a recargar, a hacer un repaso del camino recorrido y un check list de lo logrado.

Atrevete a parar un poco, a dejar de lado el ajetreo y mirar lo que sea que hay a tu alrededor y disfrutar de ello. Atevete a sentir esas sensaciones que se producen durante el viaje, pues es el recorrido lo que cuenta y lo que enseña, no la meta. Y una vez llegues a tu destino, atrevete a emprender otro viaje.

Bendiciones!

Ovent.

#bienestar #vida #felicidad #psicologia #aprendizaje #lecciones

miércoles, 6 de marzo de 2019

Que bonito te ves cuando eres feliz por ti mismo

La base de todo amor, es el amor propio, así mismo la felicidad, para ser feliz con alguien más debes ser feliz por y contigo mismo.

No puedes dejar que tu felicidad dependa de cosas o otras personas, a nadie le corresponde hacerte feliz o cubrir tus necesidades, eso te toca a ti.

No puedes construir una relación, del tipo sea, con otros, si no tienes construida una relación contigo mismo, pues esta es la única relación que será eterna, pues no puedes esconderte de ti mismo ni dejarte atrás, o de lado. Nadie debe conocerte mejor que tu mismo. Según como te tratas a ti mismo, trataras a los demás y será la guía de como ellos deben tratarte.

Todo empieza en uno mismo.

Bendiciones,

Ovent.

viernes, 1 de marzo de 2019

Lo que sea que deseas ve por ello

Lo que sea que deseas ve por ello, pero no lastimes a los demás en el proceso, ni te detengas a dejar personas heridas en el camino. Que tampoco tu felicidad este basada en las lágrimas que derraman los demás por tus acciones.

No necesitas pisar sobre otros para llegar a donde quieres estar.

Lucha por tus sueños, no se van a cumplir solo por el hecho de que los desees, pues se trabaja para hacerlos realidad.

Recuerda que quien nació para ser estrella ningún otro astro por más grande que sea puede robarle su luz.

Bendiciones!

Ovent.

#vida #bienestar #paz #luz #felicidad #psicologia #sueños

jueves, 7 de febrero de 2019

¿Amor incondicional?

No debemos vender el concepto de “amor incondicional” esto a mi entender obviamente, pues me parece que No hay tal cosa de amor incondicional y no debería de haberlo siquiera. Te preguntaras ¿Por qué dice eso? Pues porque si a una persona que es dependiente emocional o de baja autoestima, o de creencias limitantes e irracionales le vendes la idea de amor incondicional puede que entienda que el amor debe de soportarlo todo hasta el punto de humillarte o perderte, incluso anularte por amor al otro, y eso no debe ser.

Bueno, lo que digo con esto es que hay condiciones para que un amor sano y libre se dé y se mantenga. Hay condiciones que deben mantenerse para que exista una relación sana y de calidad, pues debe primar la calidad y no la cantidad.

Hay condiciones que se deben poner siempre en el tapete, con la finalidad de mantener los limites del respeto, la tolerancia, la fidelidad, el amor sano y la calidad del mismo, así también hay otras cosas que deben primar en una relación para que sea de calidad. El amor es sólo un ingrediente más en cualquier tipo de relación, amar no es suficiente.

Entre esas condiciones están las cosas que un ser humano es capaz de negociar con el otro para mantener la relación y las que no es capaz de negociar, la cosas en las que puede ceder y en las que no. Eso depende ya de cada quien.

Por ejemplo por más que ames “incondicionalmente” a alguien, si te valoras y respetas, en el momento cuando tu pareja te falte el respeto vas a poner un stop porque eso es algo no negociable para ti, y vas a poner limites sanos pues el perder tu valía y respeto ante alguien no es negociable para ti.

Para que existan relaciones sanas y un amor sano deben de darse ciertas condiciones. Si se rompen las condiciones saludables entonces se empieza a sufrir, y ahí es cuando las personas empiezan a entender que el amor lástima, cuando en realidad el amor no lástima, son las personas.

El amor todo lo puede, todo lo soporta, todo lo perdona, suena muy bonito, pero no. No debe interpretarse de la manera equivocada. Hay quienes lastiman y aniquilan en “nombre del amor” y eso no es amor, pues quien ama no lastima.

Preguntate:

¿Qué quiero de una relación? ¿Qué espero del otro en una relación? ¿Qué espero de mi en una relación?

Las relaciones son para aprender y crecer juntos, suelta las expectativas que tienes de lo que entiendes debe ser una pareja o una relación y empieza a vivir relaciones sanas y de calidad, siempre con base en el amor propio.

Bendiciones,

Ovent.

domingo, 20 de enero de 2019

Dudas en el camino

A veces no sé quién eres, que quieres, que haces, si estás o no estás, si te vas o te quedas, si necesitas espacio y tu propio tiempo o si me entrometí demasiado en tu vida, si di mas de lo que esperabas o te abrumó tanta energía y pasión.

A veces siento que me muestras un rostro que no conozco, y te vas, vuelves con otra cara y otras palabras, no sé si te quedarás esta vez o si volverás a marcharte dejando otra duda más.

No sé cuál es tu destino, tu punto de partida, o tu punto medio. Tal vez se confunde mi alma y no eres quien esperaba, o lo que siento que está ahí dentro ti.

¿Tus palabras son realmente tus palabras? ¿Es tu voz en realidad tu voz? ¿Usas una máscara o en realidad eres tú? ¿A dónde vas?

Nunca estas lo suficiente para quedarte, pero tampoco te vas lo suficiente para alejarte. Nunca dices un todo, pero tampoco un nada, todo es un punto medio contigo, ni blanco ni negro. Ni te quedas ni te vas. No sé en que terreno estaré pisando mañana cuando se trata de ti, o en que lugar estoy, ni que camino tomar para llegar a ti. Es como un acertijo del cual no sé la respuesta.

sábado, 19 de enero de 2019

¿Es el amor la respuesta?

En los últimos dos años he aprendido tantas cosas, son lecciones que se quedaran por siempre, y que de alguna manera han transformado alguna parte de mi. He comenzado a entender que dar demasiado aunque sea de algo bueno, no resulta beneficioso en todos los casos, es como cuando riegas demasiado una planta, echarle demasiada agua hará que muera.

Hay ocasiones en las que darse por vencido y rendirse no es perder, es ganar, hay cosas que resultan imposibles de alguna manera y no porque no hayas puesto el empeño y la cantidad suficiente de fuerza y energía en ello. Esforzarse por alguien que no se esfuerza por si mismo no es del todo saludable.

Hay personas que no conocen nada y prefieren quedarse así, y no podemos hacer absolutamente nada para arrancarlos de ahí pues no es lo que desean. El amor no es un virus que se apodera del cuerpo, si no le abres la puerta no entra, necesita permiso para manifestarse, para nacer y crecer. 

Para ayudar a alguien debes saber primero si esa persona desea ser ayudado e incluso si desea ayudarse a si misma, si no es así, la ayudas que des se irá como quien echa algo en saco roto.

No se le puede pedir peras al olmo, no se le puede pedir a alguien que de lo que no tiene, que se abra a lo que teme, que salga de su zona de confort, por mas esfuerzos que hagas para ellas si su deseo es otra cosa, los resultados serán escasos o nulos.

Amar a quien le tiene miedo al amor, no siempre va a resultar como en cincuentas sombras de Grey, no todos abrazan la luz, el amor, la vida, las oportunidades. No puedes intentar crecer al lado de alguien que no quiere crecer, porque de alguna manera o te estancas por permanecer a su ritmo, a su lado, o creces demasiado y la persona te odia por ello.

No se le puede dar a quien no ha pedido, a quien no sabe lo que quiere, a quien no sabe a donde va, ni lo que busca, porque quien no sabe todo esto, lo que encuentra no lo entiende, cualquier parada es su destino, cualquier cueva es su hogar, entonces no valora nada y todo se pierde.

No podemos perdernos por darnos a otros, no podemos dar a quien tiene las manos cerradas, no podemos entrar donde no hay puertas o ventanas.

El amor es la respuesta, la única salida, de todos modos no saldremos vivos de esta.

Bendiciones,

Ovent.

sábado, 5 de enero de 2019

No correspondido

Nunca había pensado en encontrar en mi corazón un sentimiento como este nuevamente, había dejado de lado toda ilusión, pues estando solas, todas se marchitarían.

Me había prometido no volver a sentir algo así, pero las promesas no siempre se cumplen y terminas escupiendo hacia el cielo y la saliva cayendo en tu cara de inocente. Esta vez no es igual que las otras veces, aunque han sido pocas, han existido, pero esta vez es distinto, es fuerte y agridulce, como un trago de un fino whisky  que te embriaga, te excita y te enloquece.

He luchado contra esto, por mucho tiempo he batallado, pero hay guerras que no se ganan, y esta es una de ellas. Lo peor es tener que tragarte todo y dejarlo sin aire por dentro, tratando de asfixiar su vida y que no vuelva a respirar, pero nada de lo que hagas funciona, pues no se niega a morir, ni siquiera porque no le corresponden.

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